LO QUE NOS ATAÑE – EDITORIAL

Mientras más se acerca el 2024, más nebuloso se pone el ambiente no solo político, sino social y económico también.

Vemos los movimientos internos de los partidos y crear sus propias divisiones al interior. Vemos como grupos fuera de ellos, no todos legales, también toman partido sobre preferencias y promociones. Vemos como los que nos gobiernan en los tres niveles y poderes se encierran en sus supuestas ideologías para mantenerse vigentes, en el poder. Vemos como a través de sentencias y legislaciones destruyen y remedan nuestra constitución y sus leyes. Vemos como Instituciones creadas con mucho esfuerzo social son secuestradas, neutralizadas o bien disminuidas.

Vemos como en el terreno económico y de seguridad, los resultados son vagos, haciendo cada vez más pequeña la zona de confort y nivel de vida de los ciudadanos. Vemos que el discurso, la narrativa va sobre los hechos, que hay dos mundos, en los que el vivir en paz, estabilidad y desarrollo no entra en el espectro oficial de todos los niveles.

Por eso, habría de mantenernos ecuánimes, más no débiles, para generar las dinámicas que como sociedad se requieren en estos cruciales momentos… legalmente falta mucho para el 2024, no entremos a la agenda de quienes traen prisa por dividirnos, por separarnos más de lo que estamos. Es momento de forzar las condiciones para que las autoridades respeten los avances sociales, ciudadanos, que se han tenido.

Esa es la parte que nos toca como sociedad civil, luchar por defender lo que el México moderno nos ha permitido: la alternancia del poder, cambiar lo que no funcione o funcione mal, sin mayor obligación ciudadana que vigilar y exigir resultados.

El camino al desarrollo social pasa forzosamente por el desarrollo económico que genera pago de impuestos y empleo formal, y eso es lo que permite la democracia. Eso no hay que olvidarlo, es lo que nos atañe.