Las minorías no, todos somos parte de nosotros

Aleida Alarcón

aleidaad@outlook.com

 

Gritar para verme, marchar para ser escuchad@, organizarme para mostrar quien soy y quienes somos; eso ocasiona la segmentación social.

¿Qué son las minorías?, en el todo, representan la menor cantidad de algo, en la naturaleza las especies que no predominan en el habitat, en la astrología las constelaciones que aún no concentran la cantidad suficiente de astros; y así vamos descubriendo que todo tiene un mayor porcentaje “de número” en sus factores y sus totales.

Pero en la existencia humana, solo podemos medirnos en edades y sexos, no así en quienes somos; cuando nos segmentamos es porque la naturaleza misma nos lo hizo de esa manera de tal forma que nos cuantificamos como: niñas y niños, adolescentes y jóvenes, adultos y adultos mayores, que es el ciclo de la vida porque la naturaleza también tiene éste mismo.

Las minorías, el mismo ser humano lo ha creado, en la antigüedad, los indios, los negros, los amarillo, los rojos… en el sentido de colocarse hacia la cúpula del dominio de la humanidad, y no me crean, lean la historia.  En nuestra sociedad también existe esta segmentación que va incrementando la brecha de “los no iguales” y se han encumbrado las formas de trasgredir los derechos humanos.

Las minorías son identificadas como esa parte de la población que no pertenece “al dominio”, “la raza haría”, “los caucásicos”, etc… pero en la realidad fue esta denominación porque la lógica marcó que en esa población se diera el desarrollo, porque si consideramos el número de población, los asiáticos serían hoy los hegemónicos de la tierra, bueno, vamos para allá… pero esa es otra historia.

Nuestra sociedad ha sido segmentada por la identidad y por la pertenencia, en este mes del orgullo de la comunidad LGBTTTQ+  “que la han denominado las minorías” es para gritar que existen, que se les respete en su concepción de la propia vida y de su visión de vida, enmarcan una frase que ha sido enjuiciada precisamente desde los juicios, “el Amor, es Amor”  y decir que somos humanos, es lo que nos iguala, la diferencia hace la unidad siempre y cuando nos respetemos uno a uno en la originalidad y empatía que se haga con otros, porque todos vivimos en el mismo lugar (la tierra) y pertenecemos a un todo, la humanidad.

Si fuésemos observadores, la misma naturaleza nos da enseñanza y entre sus especies están armonizadas para la convivencia, no hemos aprendido y seguiremos cometiendo el mismo daño a nosotros mismos como sociedad si no nos detenemos a observar nuestra convivencia, la violencia que se ejerce en las minorías hoy llega multiplicada y públicamente a la máxima expresión del odio, que es quitar una vida, ¡no permitamos más encono!

Las minorías sufren violencia de todo tipo, se nace en su mayoría con esa violencia de pertenecer, de identificarse con aquello que le hace sentido a su yo interior, cuando despierta su lógica y razón ese ser humano se adhiere a un grupo, primero en su familia y posterior a donde se siente cómodo; se continua la segmentación porque “debe” de pertenecer a uno o a los grupos que le marquen los estereotipos.  Hoy mujeres y hombres son libres de su sexualidad, sin que dañen a terceros, como los indígenas y mis hermanos afrodescendientes agrupados para hacer la fuerza y saberse en proactividad en esta sociedad mexicana, por que la violencia aún no se erradica, no somos comunidad como dice la constitución, también somos pueblos originarios.

Así también la comunidad LGBTTTIQ+ son mujeres y hombres que tienen una identidad y se les debe respetar, su libertad radica en que la misma constitución los reconoce como ciudadan@s mexican@s, y ante eso debemos de ocuparnos.

Ser libre sí, pero también ser consciente de nuestra propia existencia respetándome y respetando a los otros.