Guerrero siempre ha sido un estado con muchos problemas sociales y por consiguiente económicos. Por lo cual las manifestaciones, protestas han sido algo cotidiano en la historia guerrerense. Tan es así que éstas han escalado desde movimientos insurgentes hasta bloqueos en las principales arterias de las ciudades más importantes de la entidad.
Maestros, copreros, estudiantes normalistas, también en su tiempo alumnos de la UAG, prestadores de servicios turísticos, prácticamente de todas las actividades se han generado inconformidades que terminan en plantones, tomas de edificios, bloqueos y ahora lo más recurrente: la toma de casetas con el cobro “voluntario” hacia quienes por ahí transitan.
Es un hecho que esta última actividad se ha convertido en una especie de sustento de grupos, que por una u otra razón se les ocurre-permite apostarse en las casetas y cobrar a los usuarios un “donativo” voluntario para dejarlos transitar, esto independientemente de la protesta que digan enarbolar en ese momento.
Sino se cruzara un usufructo económico entre quienes dicen manifestarse en contra de alguna disposición oficial y el ingreso de un dinero que a todas luces se convierte en ilegal por la forma en que lo están recaudando, la protesta mantendría su estado natural y causaría incluso empatía.
Pero el abuso de la toma de casetas con el único fin de allegarse recursos económicos por parte de diversos grupos (conste que no sólo los normalistas de Ayotizanapa lo hacen), crea una sospecha sobre quién realmente está detrás de esos movimientos, porque lo recaudado son sumas millonarias.
Así que habrá estar al pendiente del rumbo que tomen esas protestas y si el gobierno en sus tres niveles mantendrá también la dinámica de evitar que prevalezca esa situación.
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