La Felicidad de los Graduados | Editorial

Para Presencia, tu revista, la época de las graduaciones es una de las temporadas que más nos gustan, porque es cuando puedes ver una serie de genuinas demostraciones de emociones, afectos, consideraciones… se observa la felicidad porque el esfuerzo emprendido tanto del egresado (a), padres de familia e instituciones educativas ha valido la pena, se corona con ese momento crucial de recibir la constancia respectiva.

Tenemos 28 años de reseñar las graduaciones, de ver los sueños y anhelos cumplidos de un sin fin de jóvenes acapulqueños (as) y sus familias, que le han apostado al conocimiento, al trabajo, al esfuerzo para ir construyendo su vida profesional y personal. Eso nos llena de alegría porque nuestras páginas han sido el escaparate de todo ello.

De igual forma, hemos sido muy incisivos durante muchos años, en cuanto al futuro que les depara a quienes terminan una carrera profesional o técnica, que salen de las aulas en busca que una oportunidad de empleo que les lleve a un mejor nivel de vida. Los egresados y sus instituciones académicas ya cumplieron, hicieron su parte, ahora el balón está en otra cancha.

Y esa parte, es la que cada terminación de ciclo escolar nos ha preocupado. El caso de Acapulco es muy especial, dado el cierre de negocios, hoteles, empresas que son los que generan empleo formal, por circunstancias naturales como la pandemia y el huracán Otis o la inseguridad y crisis económica nacional. Pensar que sea el gobierno en sus diferentes niveles el que de cabida a las nuevas generaciones de graduados, es vivir en el error, no hay plazas suficientes.

Desafortunadamente no se ve tampoco que haya una estrategia genuina de crear más empleo formal, ni generar las condiciones para un emprendimiento con posibilidad de crecimiento. Son varios los factores que inhiben lo anterior: la falta de un plan estratégico para fomentar el emprendimiento, la imparable inseguridad que frena la creación de pequeños y medianos negocios, la falta de estabilidad social y económica que ha impedido la llegada de nuevas inversiones al sector turístico, que se cree un marco jurídico adecuado para potenciar el talento local, entre otros factores.

Por lo pronto, el primer paso es aceptar que sí estamos en una situación mucho más complicada que el resto del país, por lo tanto debemos exigir una alianza genuina entre sector oficial y privado, que nos lleve a poner las bases para brindarles las oportunidades de empleo y mejor vida que las nuevas generaciones de graduados nos demandan.