La complejidad económica de Acapulco: retos estructurales y oportunidades de diversificación

Gustavo Torres Blanco

Acapulco ha sido históricamente uno de los principales destinos turísticos de México; sin embargo, su desempeño económico reciente evidencia limitaciones estructurales asociadas a una baja complejidad económica. Desde la perspectiva del desarrollo económico, la complejidad se relaciona con la diversidad y sofisticación de las actividades productivas que una región es capaz de sostener. En este sentido, Acapulco presenta una economía altamente concentrada en el turismo tradicional y en servicios de bajo valor agregado, lo que restringe su crecimiento de largo plazo y aumenta su vulnerabilidad ante choques externos.

La escasa diversificación productiva del puerto se manifiesta en la limitada presencia de sectores industriales, tecnológicos o de servicios intensivos en conocimiento. A ello se suma un elevado nivel de informalidad laboral y una débil articulación entre actividades económicas locales, factores que dificultan la acumulación de capacidades productivas.

Comparado con otros destinos turísticos como Cancún, Acapulco muestra un rezago en la integración de encadenamientos productivos, innovación y atracción de inversión, lo que se traduce en menores niveles de complejidad económica.

No obstante, el análisis desde la complejidad económica también permite identificar oportunidades de desarrollo. Acapulco cuenta con capacidades relacionadas con el turismo, la logística portuaria y los servicios urbanos que pueden servir como base para una diversificación productiva gradual. Sectores como el turismo especializado, la economía creativa, los servicios logísticos y la transformación ligera de productos regionales representan alternativas viables para elevar el valor agregado local.

En conclusión, el principal desafío de Acapulco no radica en la falta de recursos naturales o infraestructura básica, sino en la necesidad de diversificar y sofisticar su estructura productiva. El fortalecimiento del capital humano, la formalización económica y la promoción de actividades intensivas en conocimiento son elementos clave para avanzar hacia un modelo de desarrollo más resiliente y sostenible