JULIO EL MAS CALUROSO DE LA HISTORIA | EDITORIAL

De acuerdo a los expertos que estudian el cambio climático en el mundo, este mes de julio ha sido el más caluroso en la historia de la tierra desde que fue posible medir el calor.

Que se de un incremento constante de la temperatura de la tierra es algo que debiera prender los focos rojos de todas las naciones del mundo. Y en especial de las que se ha empeñado en mantener el consumo de fósiles para generar energía, como ha sido el caso de México.

Y si a la resistencia de las grandes economías e intereses políticos por moverse hacia las energías limpias como la eólica y eléctrica, se suma una falta de cultura social en cuidar nuestro entorno, pues se vuelve más grave el asunto.

Vamos a poner el ejemplo de Acapulco, donde cada año decimos que el calor se vuelve más insoportable. Y si nos damos cuenta, tanto autoridades, desarrolladores y ciudadanos en general, se han convertido en los grandes depredadores de las áreas verdes.

Por cualquier pretexto la tala de árboles está a la orden del día en Acapulco, lo cual nos muestra el grado de desinterés por preservar un entorno ecológico amigable, que haga reducir la temperatura y nos proporcione más oxígeno.

Esperemos que este llamado de atención, al ser considerado Julio el mes más caluroso de la historia contemporánea del mundo, nos haga recapacitar tanto a las autoridades como sociedad en general, de crear mejores condiciones de vida para las nuevas generaciones, porque al paso que vamos, les vamos a entregar un mundo totalmente anormal.

Así, que siembre un árbol, una planta, cuídelos, así como proteja los árboles que están en su entorno, que no los tiren por cualquier pretexto o supuesta molestia. Seamos más conscientes, la naturaleza nos lo agradecerá y las próximas generaciones mucho más.

SERVICIO AL CLIENTE: En las Vegas, Nevada USA, en las calles para cruzar la avenida principal hay escaleras eléctricas y modernos puentes. Y la mayoría de los establecimientos tienen en sus toldos de acceso una especie de aspersores que refrescan con suave brisa húmeda a los turistas, que sin necesidad de que compren en sus negocios, se guardan del sol por momentos. ¿Puede nombrar un solo comercio en Acapulco que tenga esa atención al visitante o ciudadano común? No, no lo hay. Ese es el mar de diferencia entre un destino que se mantiene como Las Vegas y otro que cada día sufre la pérdida de la preferencia.