Estamos por cumplir siete meses del lamentable paso del huracán Otis por Acapulco, y la infraestructura urbana del puerto sigue sin ser atendida para rehabilitarla como se debiera, algo digno del que fue el destino turístico que puso el nombre de México a nivel internacional.
El dato más significativo, que está costando vidas y accidentes, es la falta de semáforos, prácticamente Acapulco no tiene esa importante señalización, sin que la autoridad correspondiente haya podido, sino al menos colocar los nuevos, realizar una concientización ciudadana, apoyada de las autoridades viales, para ceder el paso al peatón, fomentar el uno-uno entre los vehículos, no exceder la velocidad y que se haga el cruce de calles y avenidas por parte de los trasuntes.
Vemos un parque Papagayo derruido, un Casa de la Cultura en ruinas, un Centro de Convenciones sin rehabilitar la parte que se habían comprometido cuando derrumbaron el CIA para construir un hospital del ISSSTE.
No de diga el problema de la red hidrosanitaria, las plantas tratadoras de aguas negras que no funcionan y contaminan el agua de la bahía, la falta de alumbrado público y por supuesto el grave problema de inseguridad.
Quienes nos pretenden gobernar están campaña y no se han visto propuestas reales sobre cómo atender todo lo anterior… mucho menos generar obras que ayuden a proteger a los acapulqueños de otro Otis, como seria la construcción de un refugio seguro.
