
En el cierre de un año marcado por el servicio, el compromiso y la amistad, los socios del Club Rotario Acapulco celebraron un brindis de fin de año que trascendió lo social para convertirse en un acto profundamente simbólico de unidad y convivencia. Un brindis que honra la fraternidad rotaria
La velada tuvo lugar en la residencia de su presidenta, Lupita Medina, quien abrió las puertas de su hogar y, con esmero y sensibilidad, preparó una selección de platillos que dieron identidad y calidez al encuentro. La mesa, dispuesta con sencillez y afecto, fue el punto de convergencia donde la palabra, la risa y la gratitud encontraron su mejor expresión.
Al encuentro asistieron las y los socios Rosy Santiago Paloalto, Selene Salinas, Ethel Correa, Camila Astudillo, Víctor Jorrín Arizmendi y Ricardo Guillén Memije, acompañados de familiares y amistades cercanas, quienes enriquecieron la noche con un ambiente de cercanía intergeneracional y afecto compartido.
Más allá del brindis formal, la noche se distinguió por su carácter humano: conversaciones pausadas, silencios cómodos, miradas cómplices y la certeza de pertenecer a una comunidad que se fortalece tanto en el servicio como en la convivencia. En ese espacio íntimo, el espíritu rotario se manifestó en su forma más genuina: la fraternidad.
Este encuentro de fin de año no fue únicamente una despedida del calendario, sino una afirmación de los valores que sostienen a Rotary: amistad, respeto, vocación de servicio y compromiso con la comunidad. Momentos como este recuerdan que el liderazgo también se ejerce desde la hospitalidad, y que el tejido institucional se consolida cuando se cultivan los lazos humanos.
Así, el brindis del Club Rotario Acapulco queda como un testimonio de que el servicio encuentra su equilibrio en la convivencia, y que las grandes causas se sostienen, también, en mesas compartidas y corazones abiertos.
