
La tarde comenzó a encenderse lentamente en la Casa del Poeta Guadalupe Aurora Martínez, ubicada en el centro histórico de Querétaro; una casa de espíritu campirano, donde la poesía no se anuncia: habita. A unos pasos de la antigua estación ferroviaria, el silbato del tren irrumpía de cuando en cuando, como si la memoria del tiempo quisiera también estar presente.
Allí, bajo el amparo de una fogata viva, entre paella compartida, hidromiel servida con calma, guitarras afinándose y versos flotando en el aire, se llevó a cabo uno de los momentos más significativos del 2º Simposium de Luciérnagas: la entrega–recepción de la placa cerámica de la Casa del Poeta “América Del Río”, destinada a Acapulco; a gestión de Ricardo Guillen, se hizo posible.
Este acto, profundamente simbólico, formalizó el registro número 235 de Casas del Poeta A.C., movimiento internacional que ha hecho de la palabra un hogar compartido. La placa fue entregada por el poeta Dionisio Munguía, en representación del presidente internacional, el maestro Francisco Estrada, acompañado por la Dra. Carmen Sofía Martínez Sandoval coordinadora de Casas del poeta en Querétaro y el Mtro. Juan Contreras Hdez., coordinador nacional de la Red @Némesis México; sellando así un homenaje que reconoce la trayectoria sólida, sensible y luminosa de América Del Río, cuya voz poética ha trascendido territorios y generaciones.
En sus palabras de agradecimiento, el Dr. Ricardo Guillén subrayó que esta distinción no es un punto de llegada, sino un acto de justicia poética: un tributo a una mujer cuya obra ha sabido nombrar el mundo con profundidad y verdad, llevando la poesía de Acapulco al diálogo nacional e internacional.
