Entre Sombreros, Relámpagos y Tequila: La noche que Carin León Retumbó en Acapulco

Por: Kati Pinto y Rafa Álvarez.

 

El calor del puerto no cedía ni con la brisa nocturna de la Zona Diamante. Desde las ocho de la noche del 01 de agosto, el Boulevard de las Naciones comenzó a saturarse de vehículos, ya que Acapulco se preparaba para una de las noches más esperadas de la temporada.

 

Entre sombreros vaqueros, botas de piel y cinturones piteados, hombres y mujeres

lucían sus mejores outfits muy acordes al concierto de esa noche.

 

Al llegar al complejo de la Arena GNP Seguros, el ambiente era de fiesta en todo su esplendor. El olor a tacos, snacks, cerveza fría e incluso de perfume, se fundía en

la planta baja del recinto. Miles de asistentes, entre locales y turistas se preparaban

para disfrutar de la música del sonorense, ya sea comprando sus bebidas y botanas predilectas o dirigiéndose a tomar sus lugares.

 

A las nueve con cuarenta minutos aproximadamente, las luces del recinto se apagaron. Un rugido colectivo ensordeció la arena. Con los primeros acordes de la banda y el grito característico de Carin León, la mayoría del público, sobre todo femenino se puso de pie para no volver a sentarse. Apareció en el escenario con su particular estilo norteño-fusión, saludando a la multitud con un estruendoso “¡Arriba Acapulco!”.

 

Durante las primeras canciones, el recinto vibró. La gente cantaba a todo pulmón historias de desamor, despecho y fiesta. Mientras, en el cielo sobre la bahía, relámpagos intermitentes comenzaban a iluminar el horizonte, agregándole un dramatismo casi cinematográfico al espectáculo.

 

Once treinta aproximadamente, mientras el sonorense interpretaba parte de su

repertorio, la tormenta eléctrica finalmente alcanzó el recinto. Por lo que, el

compositor mexicano, su equipo y la GNP, pausaron y cancelaron dicho concierto

por órdenes de Protección Civil, y aunque al principio la audiencia no tomó a bien

esa decisión porque se quedaron con ganas de más, la energía y emoción no

decayó, porque siguieron entre tragos compartidos, coros improvisados bajo el

techo de la arena y el eco de los aplausos. Así que Acapulco demostró que, ni el

clima frena las ganas de cantar a todo pulmón.

 

Al final, la jornada dejó en los asistentes no solo el recuerdo de las canciones, sino la experiencia viva de una noche caótica, intensa e inolvidable en la Perla del Pacífico, Acapulco. Tanto que en redes sociales continúo siendo el tema de conversación por los siguientes días, comentarios positivos y negativos se asomaban sobre el evento. Pero Carin León, a través de sus redes, lamentó que el show no se terminara como quería, pero dejó en claro que, la seguridad de todos es prioridad, agradeció a todos por ir y mantiene abierta la posibilidad de que a la siguiente se desquitará con el espectáculo. Con lo cual dejó claro que no habría una reposición por la suspensión fuera de su control del espectáculo.