Desde hace varias décadas se ha venido anunciando que las próximas guerras serán por el control del agua, por la manera desordenada en que un recurso renovable, que la naturaleza le brinda al planeta (ojo no exclusivo para los humanos), está generando un problema de abastecimiento.
Eso aunado a las políticas públicas de aferrarse al uso de energías fósiles y desechar la energía limpia, natural, ecológica, han contribuido que nuestro mundo esté sufriendo dramáticos cambios en su clima, con lo cual la sequía ha creado ya problemas de almacenamiento en ríos y presas para consumo humano.
Es cierto que el 70% de la Tierra es agua, sin embargo, el agua dulce sólo representa el 2.8% de ello, con lo cual se confirma que las reservas del agua dulce en el planeta son limitadas. El 77% del agua dulce se encuentra en forma de hielo y nieve. El 21.3% es la que hay en el subsuelo. El 0.69% está en lagos y ríos principalmente. Y el 0.1% es agua dulce en plantas y animales. Lo que significa que alrededor de un 22% está disponible para consumo directo, pero a ello hay que restarle todos los mantos, ríos y canales de agua contaminados por el ser humano, reduciendo aún más la cifra de agua de consumo humano.
En estos días, mientras en el sur del país se toma hasta de broma que en teoría tengamos agua y los del norte no, por la falta de lluvias, debiéramos ser realistas y recordar que hay ciudades como Chilpancingo que históricamente les ha faltado el agua, y en los últimos años Acapulco se suma, por la corrupción e ineficiencia que rodea al organismo encargado de dotar del vital líquido, y que poco han logrado hacer algunas administraciones municipales para revertir el problema.
Se ha permitido que Acapulco cada día se hunda más a la ineficiencia de los acciones oficiales, y que sólo mediante anuncios aseguran que se solucionará la carencia del líquido en los hogares, mientras la colapsada red hidrosanitaria local cobra facturas diarias con escurrimiento de drenaje, fugas de agua potable e inoperantes plantas tratadoras de aguas negras.
Así que si piensa que la falta de agua no avanzará y que no podrá llegar hasta esta parte del país, es un error, el cambio climático es un hecho y ya nos afecta. Creámoslo o no… sino pregúntenle a Europa y al Norte de México.
