
Acompaña a las nuevas generaciones y propone hacer de la educación el gran proyecto de futuro de la ciudad
Acapulco, Guerrero, Agosto 2026.
Hay momentos que trascienden una ceremonia. Una graduación es uno de ellos.
Detrás de cada diploma, cada fotografía, cada abrazo y cada sonrisa hay una historia de esfuerzo: niñas y niños que dieron sus primeros pasos en la escuela; jóvenes que vencieron obstáculos para concluir una etapa; familias que acompañaron cada tarea, cada examen y cada sacrificio; y maestras y maestros que dejaron una huella que permanecerá mucho después de que termine el ciclo escolar.
Durante las Ceremonias de Graduación 2026, el Maestro Fermín Gerardo Alvarado Arroyo, tuvo la oportunidad de acompañar como padrino de generación a estudiantes de distintos niveles educativos de Acapulco, desde educación superior, media superior, primaria y preescolar.
Entre las instituciones que lo recibieron estuvieron los jardines de niños Berta Von Glumer, de la colonia Progreso; Calmécac, de la Unidad Habitacional Luis Donaldo Colosio; María Luisa Ocampo Heredia, de Costa Dorada-Homex; Luis Donaldo Colosio, de la colonia Villa Madero; y Juan N. Álvarez, de Lomas de San Juan.
También, compartió momentos especiales con generaciones de las escuelas primarias Guadalupe Victoria, de El Pedregoso; Aquiles Serdán, de Paso Limonero; Juan N. Álvarez, de Lomas de San Juan; Juan R. Escudero, de la Calle 13; Nicolás Bravo, de Las Plazuelas.
Asimismo, apadrinó a los jóvenes del Telebachillerato 124 de Las Plazuelas y a la sexta Generación de la Escuela de Urgencias Médicas Prehospitalarias y Medicina Táctica, que funciona en constituyentes y Ruiz Cortines, entre otras instituciones,
Cada ceremonia tuvo su propia emoción, pero todas dejaron un mismo mensaje:
Acapulco tiene talento, tiene jóvenes con sueños y tiene una enorme reserva de esperanza en sus nuevas generaciones.
Para Fermín Alvarado, acompañar estos momentos representa mucho más que recibir la distinción de ser padrino de generación.
“Cada vez que recibo la invitación de una escuela siento una enorme responsabilidad. Porque no solamente estamos celebrando que una generación termina una etapa; estamos acompañando el comienzo de una nueva historia.”
Esa convicción también se ha traducido en acciones de apoyo a las comunidades escolares, mediante la Asociación Amigos de Fermín, por un Mejor Acapulco, con la entrega de equipos de cómputo, mobiliario, equipos de sonido, útiles escolares, gestiones de obras y otros apoyos destinados a mejorar las condiciones en las que niñas, niños y jóvenes aprenden.
Pero detrás de estos apoyos existe una visión mucho más amplia.
La educación como proyecto de ciudad
Para Fermín Alvarado, el gran reto de Acapulco no consiste únicamente en mejorar la infraestructura y sus escuelas. Consiste en preguntarse qué ciudad queremos construir y qué talento necesitamos formar para hacerla posible.
De ahí surge su propuesta de una Agenda Educativa 2050, vinculada al Proyecto Acapulco 2050 y a una nueva visión de desarrollo para el municipio.
La pregunta es sencilla, pero profunda:
¿Qué tipo de ciudadanos, profesionistas, técnicos, científicos, emprendedores y líderes necesitará Acapulco en las próximas décadas?
La respuesta debe comenzar hoy, en las aulas.
Por ello plantea construir un Gran Pacto por el Talento de Acapulco, en el que gobierno, universidades, instituciones educativas, empresarios, colegios de profesionistas y sociedad civil trabajen juntos para identificar las capacidades que demandará la ciudad y comenzar a formarlas desde ahora.
Porque el Acapulco del futuro necesitará mucho más que infraestructura.
Necesitará conocimiento.
Necesitará innovación.
Necesitará ciencia y tecnología.
Necesitará emprendedores.
Necesitará profesionales altamente preparados.
Y, sobre todo, necesitará jóvenes con valores, liderazgo, creatividad, compromiso social y capacidad para transformar su comunidad.
De ciudad turística a ciudad del conocimiento
Esta visión parte de reconocer la extraordinaria historia turística de Acapulco, pero también de asumir que el mundo está cambiando.
“El turismo seguirá siendo una de nuestras grandes fortalezas. Pero el conocimiento debe convertirse en nuestro patrimonio estratégico. Las playas atraen visitantes; el talento genera oportunidades. El turismo impulsa el crecimiento; la educación construye desarrollo.”
Así, el sueño de convertir a Acapulco en una Ciudad del Conocimiento del Pacífico Mexicano no pretende sustituir su vocación turística, sino complementarla y fortalecerla.
Un Acapulco que reciba turistas, pero que también genere conocimiento.
Que atraiga inversión, pero que también forme emprendedores.
Que tenga universidades competitivas, centros de investigación, innovación y tecnología.
Y que sea capaz de ofrecer a sus nuevas generaciones oportunidades para quedarse, desarrollarse y construir aquí su proyecto de vida.
Que ningún niño o joven se quede sin oportunidades
La propuesta tiene también una dimensión social fundamental:
Ninguna niña, niño o joven debería abandonar sus estudios por falta de oportunidades.
Porque cada estudiante que abandona la escuela no representa solamente una estadística.
Representa un talento que quizá no pudo desarrollarse.
Una vocación que quedó truncada.
Una oportunidad que la sociedad perdió.
Por eso, la Agenda Educativa 2050 plantea colocar la permanencia escolar, las becas, los estímulos, la reducción de las brechas educativas y tecnológicas y el fortalecimiento de la infraestructura educativa como prioridades de largo plazo.
El mejor legado
Las fotografías de estas graduaciones muestran sonrisas, abrazos, diplomas, familias y sueños.
Pero también muestran algo más profundo: El Acapulco que viene.
En cada generación que egresa existe una parte del futuro de la ciudad.
Por eso, para Fermín Alvarado, la mejor inversión que puede hacer Acapulco no es solamente construir más infraestructura, sino invertir en su gente.
“Las ciudades no heredan su futuro; lo construyen formando mejores generaciones.”
Y quizá ése sea el mensaje que mejor resume este recorrido por las ceremonias de graduación de 2026:
“El futuro de Acapulco no comienza en el año 2050. Comienza hoy, en cada aula, en cada escuela y en cada niña, niño y joven que tiene la oportunidad de aprender, crecer y soñar.
Porque si queremos construir un Acapulco fuerte, seguro, competitivo, innovador y con oportunidades, tenemos que comenzar por construir a las mujeres y los hombres que harán posible ese futuro.
El turismo nos dio identidad.
El conocimiento puede darnos el futuro.
Y el primer paso para construirlo está donde siempre ha estado: En nuestras aulas”.
