
Cuando una reforma que promueva el tema de anular elecciones provenga del partido en el poder, desgraciadamente no es algo que deba alegrarnos. Y eso es lo que acaba de suceder por parte del grupo legislativo que son parte del sistema que actualmente rige en México.
Esta propuesta viene sin consenso con partidos, grupos representativos y sociedad en general (ya no se puede decir pueblo, porque de ese término se han adueñado quienes ahora andan viendo cómo anular elecciones) , sólo con la intención de mantener el poder.
El causal de anular elecciones ganadas en las urnas, es si hay una injerencia desde el extranjero. Dejando al Tribunal Federal Electoral la decisión de si declara nulo o no el proceso electoral que sea impugnado.
Sí, ese mismo Tribunal que no sancionó al hermano del expresidente por haber recibido de manera indebida dinero en efectivo para las campañas electorales de su movimiento en esos momentos. Así que ya nos imaginamos la calidad moral y hacia dónde irían sus decisiones de los magistrados en un tema con el que ahora pretenden anular votaciones.
El asunto es que como se ve la situación, pareciera que el sector oficial ya no está tan confiado en ganar elecciones en las urnas, y debido a ello se ponen creativos para arrebatarlos en los tribunales.
No es un mensaje serio ni responsable esa propuesta, y menos a un año de las elecciones del 2027. Que todo indica esa reforma va dirigida para ese próximo proceso electoral.
¿Y si aún así pierden elecciones, el siguiente paso será anular sino votan por quien ellos quieren? O hacer como en tos países autoritarios donde sólo existe un solo partido, que es el del gobierno
La vida democrática del país está en juego. Ojalá todos nos estamos dando cuenta de ello.