El día de la Presidenta | Editorial

Sólo basta escuchar una mínima parte de los motivos por los que las mujeres marchan el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, para estremecerse con las historias de terror, angustia e impotencia con las que viven cotidianamente. Y cada vez son más las que se integran al contingente por la falta de justicia, gracias al agravio principal: la impunidad en que se mueven y escudan sus agresores.

Por eso, no es entendible ni concibe que a un reclamo, porque eso es la marcha del 8M, a otro grupo de mujeres se les haya ocurrido en Acapulco, subirse a una conmemoración de esa naturaleza, para hacerlo un evento político en supuesta defensa de las presidentas Claudia Sheinbaum y Abelina López, portando playeras en las que se leía: Si tocan a Claudia o a Abelina, respondemos todas.

Tres factores en esa letrero: 1- Politizar a favor del grupo en el poder una marcha que reclama, precisamente que el poder parece proteger con su manto de impunidad a los agresores de mujeres. 2.- Que a pesar de tantos años marchando, exigiendo, reclamando, cada vez son más las mujeres agraviadas y familiares que se suman a la esperanza de que con las marchas puedan obtener justicia. 3.- Que quieran convertir toda una historia de lucha en el Día de la Presidenta (sea local o nacional), eso es un insulto.

Sobra calificar la intención de a quienes se les ocurrió tan agravante idea, lo preocupante es que haya salido el apoyo logístico y económico de los sótanos del palacio municipal, violentando una vez más a quienes han sido víctimas y el único escape que les deja el sistema, el poder, es tomar las calles y protestar.

Ni para donde hacerse con la manera de concebir esta nueva forma de hacer política.

Para quienes justifican la marcha organizada a favor de las presidentas de México y Acapulco (conste que ellas mismas excluyeron a la gobernadora) ¿Se imaginan que la entonces esposa de Enrique Peña Nieto y sus hijas, se hubieran mandado a hacer un evento de esa naturaleza, por todo lo que se publicaba de ellas, cuando él era presidente de México?

Por cierto, andarse organizando marchas desde el poder, sólo refleja una cosa: temor y debilidad, así lo marca la historia.