
El viernes 18 de octubre de 1974, Ma. del Carmen Quevedo Acosta y César de Jesús Santes Pérez, contrajeron sagrado matrimonio en la Iglesia de San José, en San Jerónimo de Juárez, Guerrero. La boda fue celebrada por Monseñor Rafael Bello Ruíz, primer Arzobispo de Acapulco, y padrino de bautizo de la novia. Ante el altar, los novios se juraron amor eterno, con la complacencia de familiares y amigos.
Cincuenta años después, el viernes 18 de octubre de 2024, esta vez, en una ceremonia más íntima, los esposos reafirmaron sus votos matrimoniales, en la Iglesia de San Cristóbal, en Acapulco, Guerrero, recibiendo la bendición de manos del Pbro. Adolfo Pita Silva. Ante el altar, los esposos volvieron a jurarse amor eterno, rodeados de sus hijos y nietos, frutos de su amor.
En la ceremonia religiosa, Carmen lució un exclusivo huipil, confeccionado por las maravillosas manos de artesanas amuzgas. La celebración continuó con una cena en familia, en un bello lugar, junto al mar.
Carmen y César iniciaron una vida juntos, con el sueño de formar una hermosa familia, sueño que se volvió realidad. Haber formado personas de bien, es para ellos el mayor de sus logros. Con la ayuda de Dios, han ido cimentando su hogar, peldaño a peldaño.
Para celebrar sus Bodas de Oro, Carmen y César, escribieron una hermosa oración, convertida en canción a la que titularon “Frutos de Amor”, que musicalizó el Maestro Jorge Gómez Pérez, e interpretó al término de la Misa, una linda joven de nombre Yolotzin. En esta oración/canción, dan gracias a Dios por haber bendecido su vida matrimonial con tres hijos y seis nietos, y preservando con este acto, el ejemplo de los padres de ambos, doña Isabel Acosta Berdeja y don Santiago Quevedo Abarca; y doña Justina Pérez Balkázar y don Luciano Santes Cruz.
Señor:
Te reportamos las cuentas de esta empresa
que con tu amor nos fue confiada,
de aquella fiel y lúcida promesa
que bajo tu santa Presencia estuvo acompañada.
Esa unión que un día como hoy santificaste
tiene tres hijos que nos enlazan
con sus seis frutos de amor.
Ellos son nietos que nos abrazan
¡Son tu regalo, Santísimo Señor
Gracias Señor.
Carmen y César
