Los tiempos políticos en México se han adelantado como nunca, esto no sabemos hasta donde podrá llevarnos. Pueden suceder dos cosas:
1.- Se agudizará la división tanto entre la sociedad como en el mismo partido en el poder, lo que causará un caos social inimaginable
2.- Al adelantar los destapes de corcholatas o no, quizá alguien piense que habrá tiempo para reparar los daños que cause esta división y entrar al proceso electoral en unidad.
Lo cierto, es que el pueblo, la sociedad, o como le quiera llamar a los que habitan el país y no pertenezcan a un partido o movimiento, quedan en medio de una campaña de odio, encono y se les atiborra de propaganda política constantemente, con lo cual se desvía la atención de lo importante: la crisis económica, la galopante inseguridad, los problemas en el sector salud, por decir algo de lo que más aqueja a la ciudadanía.
Y si a nivel nacional la situación es difícil, en Acapulco se vuelve más intensa, y es que las instancias municipales lejos están de resolver o atender como se debe la problemática económica, de inseguridad y salud, aunque digan que no es de su competencia.
La sociedad civil, esa que tenía más voz hace unos años, ha quedo en medio de intereses personales y políticos. Por un lado de quienes ostentan la autoridad, y por el otro, los grupos intermedios que lejos están de adquirir la representatividad y promover ciudadanía.
El mejor ejemplo es el Aca Moto, mientras el municipio se hizo ausente y permitió la invasión sin planeación y medidas de seguridad el fin de semana pasada, los beneficiarios de esa avalancha como hoteles y restaurantes voltean hacia otro lado mientras sus cuartos y mesas estén llenos… y la sociedad porteña, bien gracias, ahí le dejan las redes sociales para que desahogue.
