Ante tanto rezago en la entidad y en particular Acapulco, la verdad es que Acapulco no se merece que lo pongan en la disyuntiva de apoyar la construcción de un hospital del ISSSTE en plena costera Miguel Alemán donde era el CIA (sí, era, porque tiene casi cuatro años sin actividad como centro de convenciones en forma) o defender que dichas instalaciones del CIA se mantengan con su vocación turística.
Poner a debatir a los acapulqueños, generarles una línea sobre el clasismo, enfrentarlos para ver qué defienden cada quien, es algo cruel, que no debiera estar ocurriendo.
La realidad es que SI es necesario un hospital (ojalá venga con medicamentos y equipamiento incluido), no hay ni la más mínima duda al respecto.
Pero también es una realidad que la actividad económica motor de Guerrero, y en especial la de Acapulco es el turismo. Desde hace varios años la zona de la bahía del puerto perdió competitividad en cuanto a oferta para ser sede de Congresos y Convenciones al quedar casi en ruinas el Centro de Convenciones. El deterioro ha sido cada vez mayor y las instalaciones prácticamente están inservibles.
Los terrenos al ser expropiados a lo que se conoce como el Club de Golf para construir el Centro Internacional Acapulco especifican que debe de respetarse la vocación turística de la zona, por lo cual legalmente es improcedente cualquier otro uso.
Por lo anterior, se debería de tomar en cuenta:
1.- El sitio ideal para la edificación del Hospital es El Pedregoso, porque los terrenos de Tuncingo fueron descartados por supuestas anomalías en su transacción.
2.- Para reactivar, rehabilitar el CIA se requiere:
a) Que el Gobierno Federal haga el trámite necesario para desprenderse tanto del terreno que es propiedad del Banco de México como de las Instalaciones que dependen de FONATUR y entregarlo al Gobierno del Estado.
b) Se ve más que imposible que en estos momentos el Gobierno Federal decida invertir en restaurar el CIA, por lo cual, si procediera la entrega legal, completa del CIA al Gobierno del Estado, la Iniciativa Privada de Guerrero y en especial la turística de Acapulco, tendrían la obligación de generar una propuesta moderna, atrevida en la que participen Gobierno y Empresas para crear un mecanismo de operación con una inversión para revivir lo que parece estar sino muerto, moribundo. En un esquema como ese funcionan los Centros de Convenciones de Guadalajara y León con mucho éxito, por poner un ejemplo.
