
Por más que se minimice, critique o persiga a las mujeres que se manifiestan el 8 de Marzo, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer, es poco lo que hagan, comparado con la grave situación que vive una mujer en el país, por el simple hecho de ser mujer.
Los últimos hechos nos han demostrado la vulnerabilidad con la que se mueve una mujer, los feminicidios recientes, principalmente de jóvenes universitarias, profesionistas, le dan en la cara a todo el discurso que las ha desaparecido de las estadísticas y ya no las contabiliza.
Hay diversos factores que contribuyen a la violencia de género, desde el cultural, educacional, social, pero hay uno determinante: la impunidad. Mientras sigan sin castigo legal, no les apliquen la ley con una condena, el número de feminicidios no disminuirá, por el contrario, aumentará como lo estamos viendo actualmente.
Los logros, avances, que poco a poco se han ido obteniendo en equidad e igualdad se ensombrecen ante la imposibilidad de que puedan vivir y transitar libres, seguras, las mujeres en nuestro México. Lograr que eso se revierta es responsabilidad de todos, no hay género en ello.
