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	<title>Presencia &#187; tiempo</title>
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	<description>Revista Presencia en Acapulco</description>
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		<title>Anita Estrada</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 15:50:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Presencia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión]]></category>
		<category><![CDATA[Anita Estrada]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>No recuerdo el día que la conocí, pero fue hace más de una década; tampoco recuerdo con precisión el último día que la vi, creo fue hace 6 meses, cuando me presentó al Dr. Enzaldo, ahí en Lang-Lab, el lugar donde nos conocimos.</p>
<p>Lo que sí recuerdo de Anita Estrada, es su sonrisa franca, su cabello bien peinado, su rostro maquillado, su entusiasmo, su actitud positiva ante la vida.</p>
<p>La relación con Anita empezó por cuestiones meramente de trabajo y de manera fortuita, el agente que le llevaba su publicidad para las revistas ACAPULCO CLUB y PRESENCIA había renunciado, así que yo tomé esa cuenta.</p>
<p>Cada tres meses era mi visita habitual a Lang-Lab y ahí estaba Anita siempre sonriente preguntando cómo estaba el ambiente social de Acapulco, ávida de saber a qué fiestas o eventos había ido; decía que era un trabajo fascinante el ir de allá para acá y conocer tanta gente. &#8220;Invítame a una de las tantas fiestas a las que vas&#8221;, decía Anita.</p>
<p>Ella también, en sus 35 años en Lang- Lab,  tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente, en la mejor academia de inglés (&#8220;y no porque yo lo diga, lo demuestran los alumnos&#8221; -decía Anita-) vio pasar  varias generaciones de alumnos  que hoy la recuerdan con respeto y cariño.</p>
<p>Respeto y cariño que también se ganó de los maestros y de sus jefes, los señores James D. Ahearn y María Guadalupe de Ahearn, que quienes por su dedicación y lealtad al trabajo, permitieron que Anita creciera laboralmente. Llegó a la academia a ocupar el puesto de secretaria, luego le brindaron la oportunidad de ser maestra de inglés y más tarde se convirtió en  directora administrativa.</p>
<p>Poco  a poco y al pasar de los años, la relación empezó a tener un tinte de afecto y ya no sólo hablamos de anuncios o eventos, la plática se tornó personal,   mi visita ya no duraba10 minutos, cada vez se prolongaba un poco más.</p>
<p>Me tocó compartir con ella sus 25 años en Lang-Lab, la titulación de sus hijos y la repentina muerte de su esposo.</p>
<p>Después, enfrentarse a la primera lucha contra el cáncer, que se le encajó en el seno y que con coraje y valentía logró sacarlo de su cuerpo. Era motivo de ejemplo verla en el trabajo  tan positiva y llena de energía luego de su recuperación, sobre todo después de que  había ganado la batalla.</p>
<p>Desafortunadamente la enfermedad maligna volvió, ahora con más enjundia se encarnó en su cerebro y a pesar de todo su esfuerzo, le fue imposible a Anita ganarle la guerra al cáncer.</p>
<p>Gracias Anita por esa lección de vida que nos diste, de no dejarte vencer, de luchar por amor a la vida, por las ganas de seguir compartiendo tu sonrisa con los que te rodeaban.</p>
<p>Me quedó una deuda pendiente contigo, que por la falta de tiempo, ese maldito tiempo que nunca nos damos para las cosas importantes, no llegó a tiempo mi invitación para departir conmigo en uno de esos eventos a los que tú llamabas &#8220;importantes&#8221;.<br />
Buen Viaje.</p>
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