Esta edición de Presencia prácticamente se pensó dedicársela al festejo del Día de las Madres del pasado 10 de mayo. Quisimos brindarle el mayor porcentaje de las páginas a esa celebración porque una parte importante de nuestros lectores son mujeres y en su mayoría madres.

Festejar a quien “nos dio la vida” es una obligación que además no debe ser exclusiva de un solo día. De igual forma, y dadas las características de vida en la que estamos conviviendo como sociedad, es importante el replanteamiento del papel que juega la mujer, la madre, en la formación de las nuevas generaciones.

Es un hecho la pérdida de valores, en un hecho que los hombres también se han incorporado paulatinamente en la responsabilidad de educar y atender a los hijos; sin embargo, de manera natural la responsabilidad mayor ha recaído en la madre, quien además conforme avanza en sus logros personales, adquiere doble o triple jornada, porque la del hogar nunca la abandona.

El tejido social se ha descompuesto, cuesta trabajo entendenderlo y comprender desde qué parte de la sociedad se inicia su recuperación. Pero en Presencia, estamos seguros que es desde la familia, el núcleo de la sociedad, desde donde se tiene que empujar al estado, a las instituciones a modificar y corregir conductas que han deteriorado la convivencia social en las diferentes comunidades del país.

No es posible pasar de la grave situación que vivimos como es la corrupción, delincuencia común u organizada, adicciones, inseguridad, entre otros, al orden y respeto sin la participación de las madres, sin la participación de activa de padres e hijos en la búsqueda de un mejor nivel de vida.

Felicidades desde estas páginas a las madres. Pero también les recordamos que cada día es mayor su compromiso para formar mujeres y hombres de bien que logren desarrollar a nuestras comunidades con el pleno respeto al ser humano.

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